Cultivando vida natural

En Nueva Vrajamandala, la tierra responde con generosidad a nuestro cuidado. Este año hemos celebrado una cosecha abundante, disfrutando de una gran variedad de hortalizas y frutas, entre las que destacan nuestras manzanas y ciruelas.

Lo mejor de la temporada

En la zona de la antigua vaquería, este año han brillado con luz propia:

  • Sandías: Tanto amarillas como rojas, llenas de dulzura.
  • Melón Cantaloup: Un éxito de esta temporada por su sabor delicioso.

Como parte de nuestro aprendizaje con la naturaleza, también sembramos azafrán; sin embargo, los corzos y jabalíes de la zona lo aprovecharon antes que nosotros. Por ello, nuestro objetivo inmediato es reforzar los vallados para proteger mejor los futuros cultivos.

La huerta en verano

Con la llegada del sol estival, la huerta de Nueva Vrajamandala se transforma en una explosión de color y vida. El verano es el momento de recoger los frutos y gran variedad de flores.

Lo que la tierra nos regala en verano:

  • Hortalizas de verano: Tomates, pimientos, pepinos, calabacines y berenjenas cultivados con respeto a la tierra.
  • Frutas y dulzura: Una gran variedad que incluye manzanas, ciruelas, higos, moras, uvas, fresas y membrillos, además de melones y sandías especialmente dulces esta temporada.
  • Despensa natural: Cosechas de patatas, remolachas, perejil, acelgas, rabanitos y cilantro, entre muchos otros cultivos.

Actividad comunitaria: El verano es también tiempo de servicio devocional intenso en la tierra; desde la siembra de junio hasta las cosechas diarias que nutren tanto a los residentes del templo como a los visitantes.

El secreto de nuestra Tierra: El abono verde

Si nos visitas durante el invierno y hasta principios de junio, notarás que nuestras huertas están cubiertas por un denso manto vegetal de cereales, mostaza, cilantro, arvejas y fenogreco.

¿Por qué lo hacemos? Aunque pueda parecer que la huerta está en descanso o “abandonada”, en realidad estamos aplicando un sistema de fertilidad natural:

  1. Protección: Evitamos que la tierra quede desnuda ante el clima invernal.
  2. Nutrición: Esta “cobertura verde” mejora la salud del suelo de forma orgánica.
  3. Preparación: En junio, este manto se tritura e incorpora a la tierra, devolviéndole los nutrientes necesarios para la siembra de verano.

Es nuestra manera de devolverle a la Madre Tierra su fertilidad de forma natural y respetuosa.

Nuestra huerta no es solo una fuente de alimento, sino un testimonio vivo de cómo la naturaleza responde con generosidad cuando se la trata con devoción y métodos orgánicos tradicionales.