Comunidad rural Hare Krishna en España

Somos una comunidad espiritual rural dedicada a la vida consciente. Cultivamos alimentos ecológicos, protegemos a las vacas y organizamos festivales y retiros durante todo el año. Abrimos nuestras puertas a todos los que deseen aprender sobre la conciencia de Krishna y participar en un proyecto basado en valores devocionales.
Nuestra Misión
Ayudamos a los miembros de nuestra comunidad a asistirse mutuamente en su evolución espiritual. Buscamos desarrollar un estilo de vida en armonía con la naturaleza, a través de una vida simple que nos permita crecer en cuerpo, mente y, sobre todo, en espíritu.
Nuestra meta última es aumentar el amor hacia el Señor Krishna y sus devotos.


En el templo se adoran a las Deidades Sri‑Sri Radha‑Govindachandra.
Sri‑Sri Gaura‑Nitai.
Lakshmi‑Nrsimhadeva.
Y Sri Giri‑Govardhana.
Nos encontramos en la Finca Santa Clara, en la localidad de Brihuega. Un entorno natural privilegiado de 300 hectáreas en pleno valle de la Alcarria y a orillas del río Tajuña.




Originalmente, en España existían dos templos de la Asociación para la Conciencia de Krishna: uno en Madrid y otro en Barcelona, ubicados respectivamente en la calle Arturo Soria y en la calle Pintor Fortuny. El templo de Barcelona funcionaba en un hotel de cinco plantas, alquilado en su totalidad por los devotos, mientras que en Madrid la comunidad se organizaba en dos chalets de dos plantas: uno destinado a los devotos y otro a las devotas.
Tanto el hotel como los chalets se encontraban completamente ocupados, pues durante el año 1977 y principios de 1978 muchas personas se habían unido al movimiento. Ante esta situación, Bhagavan, líder de Europa Occidental en aquel momento, consideró necesario buscar un lugar más amplio en el campo. Encomendó a Somaka Swami la tarea de encontrar una finca donde se pudiera trabajar la tierra y criar vacas, asegurando así un modo de vida autosustentable para la comunidad; además, sería el punto de encuentro para la creciente cantidad de devotos en España.
Durante un año entero, Somaka Swami recorrió diversas regiones en busca del sitio adecuado. Finalmente, en la primavera de 1979, encontró la Colonia Santa Clara. En compañía de otros devotos, se entrevistó con doña Rosa, hija y heredera de don Jacinto Mejía, ya fallecido. Tras varias conversaciones, se acordó un precio de venta, se dio la palabra de compromiso y se entregó una suma de dinero como señal de reserva de la propiedad.
Ese mismo año, con motivo de la festividad de Janmastami, los devotos organizaron una celebración de dos días en los terrenos junto al río. Aunque aún no podían ocupar la finca debido a que la escritura no estaba concluida, el festival se vivió en un ambiente de entusiasmo y expectativa.
Recién a finales de 1979 quedaron preparados los documentos legales y, en enero de 1980, los devotos se trasladaron definitivamente a la finca. De esta manera nació Nueva Vrajamandala.
Dos años más tarde, en 1982, hicieron su trascendental aparición Sri Sri Gaura-Nitai. Al año siguiente, con motivo del Janmastami de 1983, los devotos instalaron las Deidades principales, Sri Sri Radha-Govindachandra, que fueron talladas en mármol en la ciudad de Jaipur, India. Para costear los gastos de su elaboración y traslado, los devotos organizaron varias maratones de distribución de libros, que se vivieron con gran entusiasmo y espíritu de sacrificio.
Pasados algunos años, en 1987, Jagannath-Nrisimha Das modeló en barro una Deidad de Lakshmi-Narasimhadeva. Tras realizar varios moldes, llevó la pieza definitiva a la fundición. Una vez concluida la murti, se celebró la ceremonia de instalación durante tres días, en un ambiente de profunda devoción, alegría y asombro.
Con el paso del tiempo, Nueva Vrajamandala se consolidó como el principal centro rural de la Sociedad para la Conciencia de Krishna en España. La finca se convirtió en un lugar de encuentro espiritual donde generaciones de devotos y visitantes pudieron participar en festivales, programas de estudio y actividades agrícolas.
La llegada de las Deidades, los sacrificios colectivos para sostener la comunidad y la vida dedicada al servicio devocional marcaron los primeros años de esfuerzo y esperanza. Con sus retos y logros, Nueva Vrajamandala quedó establecida como un proyecto pionero, destinado a preservar la tradición vaisnava y a ofrecer un espacio de vida espiritual en el corazón de la península ibérica.
Con el transcurso de los años se incorporaron huertas y cultivos, una vaquería para la protección y cuidado de las vacas, así como colmenas para la producción de miel, consolidando un estilo de vida sencillo y en armonía con la naturaleza.
Hoy en día, Nueva Vrajamandala permanece abierta al público en general, tanto para quienes deseen realizar una visita como para aquellos que buscan practicar y profundizar en la filosofía de la conciencia de Krishna. Te invitamos a ser parte de este proyecto de paz y espiritualidad.


